Manifiesto

La herramienta más poderosa para la innovación es el diseño, y la innovación está ligada con la diferenciación, un factor estratégico que permite a las marcas generar una posición única en el mercado.

Una empresa, o un emprendedor, puede beneficiarse del diseño si logra adoptarlo como una herramienta estratégica, en lugar de ponerse a pensar en él como un simple plus estético.

Una visión superficial del diseño abarca lo cosmético, los valores sensoriales y emocionales; en un concepto: la imagen. No obstante, si se busca la consecución de objetivos empresariales, de marketing y comunicativos, el diseño visual y estético debe ser el resultado de una estrategia previa.

La correcta ejecución del buen diseño precisa entender el contexto de cada cliente y el de su público, investigar y analizar cada encargo para plantear soluciones objetivas, honestas y de larga vida útil.

Aquí radica el poder del diseño: un proceso que conlleva, desde la manera de enfocar y resolver los problemas, al pensamiento que hay detrás de los resultados.